Guarenas y el Terremoto de 1967

En Campanario Urbano siempre mantengo la idea de la Guarenas de antaño, la Guarenas buena, de gente noble y relatos placenteros que nutren la memoria histórica de nuestro pueblo. Pero a veces hay historias menos amables que igualmente son dignas de contar. Una de ellas es la de Guarenas y el terremoto de 1967.

Dependiendo de nuestra edad, podremos recordar dónde estábamos y qué hacíamos a las 8:05 p.m. de aquel sábado 29 de julio de 1967, cuando vivimos los 35 segundos más largos de nuestras vidas.

No es fácil narrar este suceso, pues más allá del hecho ya conocido, cada uno de nosotros vivió de manera personal este fenómeno natural, sintiendo nuestros miedos y manifestando nuestras propias angustias, para finalmente sumarlas al padecimiento colectivo que se vivió esa noche y los días posteriores.

Ya habían transcurrido casi siete décadas de aquel terrible terremoto del 29 de octubre de 1900, el cual dejó a Guarenas prácticamente en ruinas. Pero aún permanecía en la memoria colectiva de Guarenas su lamentar por aquel acontecimiento.

Samán de la antigua Plaza del Pueblo Arriba de Guarenas, luego Plaza Bolívar, año 1900.
Antigua Plaza del Pueblo Arriba de Guarenas, después del terremoto del 29 de octubre de 1900.

Esa noche del 29 de julio de 1967 muchas edificaciones de Guarenas fueron seriamente afectadas.

La Iglesia de La Candelaria, a solo 50 metros de mi casa materna, dejó ver grietas en su fachada y paredes laterales. De pronto y por primera vez, yo pude ver la caña amarga asomada que formaba parte de su estructura culminada en 1887, así como algunos “alemancitos crudos” y piedra en su base.

Iglesia de La Candelaria, Guarenas, década 1970. Se observa el daño de esta iglesia en Guarenas por el terremoto de 1967.
Iglesia de La Candelaria, Guarenas, década 1970. Se observa el daño de esta iglesia en Guarenas causado por el terremoto de 1967.

Su retablo barroco, pieza de incalculable valor, ahora recibía los rayos solares debido a la fractura en el techo del templo. Por ello, el padre Argentino Sabena ordenó su desarmado y resguardo en la Casa Parroquial. La Iglesia fue cerrada, y no sería sino hasta 1980 cuando volvería a recibir a los fieles después de su restauración.

Retablo de la Iglesia La Candelaria de Guarenas. Se observa el antiguo techo de caña amarga fracturado por el terremoto del 29 de julio de 1967.
Retablo de la Iglesia La Candelaria de Guarenas. Se observa el antiguo techo de caña amarga fracturado por el terremoto del 29 de julio de 1967.

La Iglesia de Nuestra Señora de Copacabana también sufrió daños en su fachada, dejándose ver una enorme grieta. Para esa época, el templo ya contaba con su nueva fachada, la cual había sido un logro del proyecto de remodelación arquitectónica y artística que llevó a cabo la Junta Pro Templo y los guareneros entre 1954 y 1957.

Para el momento del terremoto, la Iglesia de Nuestra Señora de Copacabana ya no tenía el campanario frontal que había sido construido en 1905 durante el gobierno de Cipriano Castro. Este campanario frontal había sido demolido en 1957 precisamente para dar paso a la nueva fachada.

La nueva torre del campanario sería construida en la parte posterior del templo, justo en el sitio donde estuvo ubicado el campanario original que fue destruido por el terremoto del 29 de octubre de 1900.

Esquina de las calles Ambrosio Plaza y Real, Plaza Bolívar de Guarenas, año 1960 durante la construcción de la nueva torre del campanario. El antiguo campanario frontal ya no existía en Guarenas en el terremoto de 1967.
Esquina de las calles Ambrosio Plaza y Real, Plaza Bolívar de Guarenas, año 1960 durante la construcción de la nueva torre del campanario. El antiguo campanario frontal ya no existía en Guarenas en el terremoto de 1967.

Esta nueva torre del campanario, así como el Colegio Parroquial Jesús María Marrero, fueron de seguro las dos edificaciones más altas en el pueblo de Guarenas por mucho tiempo.

Construcción del Colegio Parroquial Jesús María Marrero, construcción del edificio, década de 1960.
Construcción del Colegio Parroquial Jesús María Marrero, construcción del edificio, década de 1960.

El hospital Dr. Francisco Rafael García de la calle Bolívar se vio seriamente afectado, lo cual conllevó a su cierre definitivo y demolición posterior. Por suerte, la construcción de la nueva sede del hospital en la calle Ambrosio Plaza estaba muy avanzada, poniéndose en funcionamiento al poco tiempo.

Antiguo hospital Francisco R. García, calle Bolívar con calle Colón, año 1965. Esta sede fue severamente afectada en Guarenas por el terremoto de 1967.
A la izquierda, antiguo hospital Francisco R. García, calle Bolívar con calle Colón, año 1965. Esta sede fue severamente afectada en Guarenas por el terremoto de 1967.

La Plaza Bolívar se convirtió en lugar de resguardo y atención para pacientes regulares del hospital, así como de los heridos del terremoto. Bajo la mirada protectora de Simón Bolívar, muchos guareneros se mantuvieron esa noche en esos predios.

Plaza Bolívar de Guarenas en el año 1950. Al fondo se observa un camión usando la calle Bolívar en sentido sur para ascender longitudinalmente el Pueblo Arriba. La calle Bolívar se considera la calle prima de Guarenas.
Plaza Bolívar, década 1950. En estos espacios se refugió la gente de Guarenas por el terremoto de 1967

Particularmente me viene a la mente la imagen de dos viviendas.

Una al pie de la Bajada de Los Almendrones, propiedad de Lisandro García (†), la cual quedó destruida por el terremoto. Al caer una pared de esta casa se produjo la única víctima fatal que puedo recordar en Guarenas, la Señora Trina de Núñez, quien falleció a los pocos días.

Bajada de Los Almendrones, Guarenas año 1970. A la izquierda, casa destruida por el terremoto del 29 de julio de 1967.
Bajada de Los Almendrones, Guarenas año 1970. A la izquierda, casa destruida por el terremoto del 29 de julio de 1967.

La otra vivienda que recuerdo es la Comandancia de la Policía que colindaba con el antiguo hospital, haciendo esquina entre las calles Ambrosio Plaza y Colón. Una de las habitaciones de esta casa se desplomó, por lo cual la Comandancia tuvo que ser demolida al poco tiempo. Esta fue la única casa del Pueblo Arriba cuya estructura se derrumbó durante los 35 segundos del terremoto.

Casa de la Comandancia de la Policía, calle Ambrosio Plaza de Guarenas, año 1967. Una de sus habitaciones fue destruida por el terremoto del 29 de julio de 1967. Fotografía cortesía de Jesús Azcona. Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario urbano.
Casa de la Comandancia de la Policía, calle Ambrosio Plaza de Guarenas, año 1967. Una de sus habitaciones fue destruida por el terremoto del 29 de julio de 1967. Fotografía cortesía de Jesús Azcona. Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario urbano.

Recuerdo que después del terremoto la gente decía que las casas de bahareque habían demostrado su resistencia dado lo flexible de la caña amarga, mientras que las casas de horcones, viguetas y tapias sufrieron peores consecuencias.

Mi experiencia personal de este fenómeno fue junto a mi novia y hoy esposa Josefina García, justo en su casa materna de la calle Bolívar, entre las calles Venezuela y 5 de Julio. En ese momento todos corrimos a la calle, pero ninguno se percató de la acera con más de un metro de altura que está en ese segmento de la calle que hace bajada. No logramos recordar cómo saltamos esa acera ni mucho menos cómo lo hizo mi suegra Luisa Álvarez (†).

Cada año rememoramos en Guarenas el terremoto de 1967, en especial el insistente canto y aleteo del arrendajo que estaba en su jaula, así como el estruendo que repentinamente provino del suelo, sintiéndose cada vez más cerca y más fuerte.

De aquella barahúnda, aún tenemos la sensación de haber visto lejanos destellos de luz rojiza en el oscuro cielo de Guarenas, los cuales parecían ascender rápidamente desde la tierra hacia las nubes.

Al iniciar el estruendo y segundos antes que las paredes comenzaran a balancearse, mi suegra Luisa Álvarez (†) gritó “terremoto”. Siempre nos intrigó cómo supo que era un terremoto con solo escuchar el estruendo si ella, al igual que nosotros, nunca había vivido un fenómeno natural como ese.

En ese mismo momento, mi madre Herminia Garmendia de Muro (†) estaba en la cocina de nuestra casa en la calle Ayacucho de La Candelaria. Esta cocina tenía un nivel elevado con respecto al resto de la casa. El terremoto la hizo salir corriendo de la cocina tropezando con el escalón, evitando caerse gracias a una mata de limón que estaba en el patio, justo antes de la entrada al corral, de la cual logró sujetarse durante todo el evento.

En la siguiente hora mi madre no supo de mí y se mantuvo con mis hermanos Manuel y Carlos en la Plaza La Candelaria junto a otros guareneros.

Escultura de Amorcillos en la fuente de la Plaza La Candelaria de Guarenas, del escultor Emile Antoine Durenne, elaborado entre 1880 y 1885. Al fondo se observan los daños de la Iglesia La Candelaria de Guarenas por el terremoto de 1967.
Escultura de Amorcillos en la fuente de la Plaza La Candelaria de Guarenas, del escultor Emile Antoine Durenne, elaborado entre 1880 y 1885. Al fondo se observan los daños de la Iglesia La Candelaria de Guarenas por el terremoto de 1967.

Nosotros fuimos a la Plaza Bolívar donde ya había bastantes personas concentradas, quienes entre llantos y abrazos revivían la experiencia reciente. Recuerdo que al pasar frente al hospital de la calle Bolívar las enfermeras estaban ayudando a trasladar a los pacientes en camilla.

A menos de una hora de haber ocurrido en Guarenas el terremoto de 1967, se sintió la primera réplica, pero esta vez no hubo estruendo, sino una cantidad atemorizante de gritos.

Después de concientizar este fenómeno natural y ya habiendo asimilado los destrozos que causó en Guarenas, nos tocó enterarnos de las afectaciones que sufrió nuestra hermana población de Guatire, así como el Litoral Central y Caracas, estos últimos revestidos de verdadera tragedia.

Los tiempos subsiguientes fueron de demolición y reconstrucción en Guarenas. Muchos amigos lograron ser adjudicados en los recientes desarrollos urbanísticos de Los Naranjos y Oropeza Castillo.

El terremoto del 29 de julio de 1967 es parte de la memoria histórica de Guarenas.