Llegó la Navidad

Diciembre es el mes por excelencia de paz y esperanza, de amor y alegría, de fe y tradiciones. Es el mes donde llega el frío y sacamos los abrigos o chaquetas. Es el mes donde cada uno de nosotros tenemos las excusas aceptables para brindar, libando el néctar del alcohol a la salud de todos. Es la época de brindar por los que amamos y por aquellos que no están, y para que nuestras penas sean tan breves que apenas quepan en la copa que alzamos por la alegría y el bienestar de todos. Es el mes que nos trae inmensos recuerdos de la niñez. Es la Navidad con nuestra fe arraigada en el nacimiento del redentor y las costumbres.

En las diferentes facetas de este bonito mes en nuestra Guarenas, podemos recordar las tradicionales misas de aguinaldo a las cuatro de la mañana, acompañada de sus danzantes patinadores de la plaza, las arepitas dulces abombadas de la señora Rita Plaza, y el respectivo cafecito mañanero que después de la misa disfrutábamos en la plaza Bolívar. Había distintos grupos de aguinaldos, donde destacaban Emilio Bello y Guareneros, Carlos Toro y los Parranderos de Las Clavellinas, y tantos otros entusiastas del parrandón.

En otras de sus fases, es el mes donde cada niño emocionado elaboraba su cartica al niño Jesús y esperaba ansioso la mañana siguiente de la noche buena, para abrir sus regalos y pasar un día distinto con sus ilusiones infantiles. En muchos casos algunos no encontraba exactamente el juguete ansiado, sin embargo, la emoción era infinita. Es el mes de las filipinas o intercambios de regalos que solíamos jugar en la escuela, costumbre arraigada hoy en día en las empresas, escuelas y comunidades.

En esta época del año vibran los corazones y se realza el espíritu en cada uno de los hogares de nuestro pueblo, con manifestaciones de bondad, amor y fe cristiana. Acudimos al templo a participar en la misa de nochebuena, para luego ir a nuestros hogares a celebrar las festividades de la navidad con la tradicional cena.

Es esta la noche donde se demuestra la gran unión que tiene la familia en la celebración del nacimiento del niño Jesús, con la tradición de la elaboración de la acostumbrada multisápida hallaca, así como en el exquisito pan de jamón, el pernil horneado, en la ensalada de gallina y en los variados dulces caseros, bien sea de lechosa, cabello de ángel, martinica, higo, batata, durazno,… Y no puede faltar la torta casera.

Tal vez otra faceta del mes de diciembre es que los educandos disfrutan de unas vacaciones de dieciséis días, que les permite estar con sus padres compartiendo la Navidad.

En nuestro pueblo acostumbramos la elaboración del pesebre o nacimiento en nuestros hogares y participábamos en diferentes concursos que se realizaban en la comunidad. Desde remotos años el nacimiento destacado fue el elaborado por el maestro Antonio María Piñate en nuestra iglesia parroquial, cuyas fotos se muestran en esta publicación. Hoy en día se continúa con esta bella tradición.

Algo muy notable es la inversión que realizan los padres de familia al comprar a todos sus hijos y demás allegados la ropa para estas festividades, gracias a los dividendos obtenidos de los aguinaldos y utilidades del año. El comercio tiene las mejores ventas del año por las compras de los bienes que se requieren para satisfacer las necesidades de cada coterráneo.

Con la parranda de los aguinalderos y gaiteros llegamos al final del año, esperando con la luz de las estrellas y la aurora del año nuevo que la prosperidad, dicha y alegría brinde los mejores éxitos en el año nuevo que recibimos, y dejando atrás muchos sinsabores del viejo año. El tradicional abrazo se da, donde se encuentren los moradores, cuando suena el cañonazo y se escucha el repicar de las campanas, acompañado de diversidad de fuegos artificiales, dando inicio a las primeras horas del nuevo año, es la misma alegría en cada rinconcito de nuestro país. Así es la navidad en Guarenas y en nuestra Venezuela.


Pesebre de la Catedral de Nuestra Señora de Copacabana. Guarenas, Estado Miranda, Venezuela. Navidad año 2006.