Félix Alberto Rengifo Hernández “El Socio”

Una de las figuras más queridas por todos los guareneros fue sin duda alguna Félix Alberto Rengifo Hernández, conocido popularmente como “El Socio”, quien recorría el pueblo con un montón de periódicos debajo del brazo.

En sus ocurrencias comerciales, el Socio alquilaba el vespertino por la mitad de su valor. Luego de hacer un largo recorrido por las calles, regresaba en horas de la tarde para recogerlo y cobrar su respectivo pago, para luego venderlo definitivamente.

Esta labor la efectuaba diariamente, haciendo comentarios de las ganancias obtenidas, o de alguna noticia del pueblo. Antes de despedirse, nos deleitaba con una o dos canciones de Gardel.

El Socio fue un aventajado estudiante de la escuela primaria; conocía las cuatro reglas matemáticas, efectuaba lectura corrida, además de hacer interpretaciones de los sucesos más importantes del diario.

Nuestro querido personaje se hacía sentir con su “güiri, güiri, güiri” y su gesto al colocar su pulgar en la oreja, agitando el resto de sus dedos.

Félix Alberto Rengifo Hernández “El Socio” (Guarenas, 2 de julio de 1927 – Guarenas, 5 de marzo de 2009)
Félix Alberto Rengifo Hernández “El Socio” (Guarenas, 2 de julio de 1927 – Guarenas, 5 de marzo de 2009), en la esquina de las calles Comercio y Ayacucho, año 1988.

Siempre nos hablaba sobre las lindas muchachas que se encontraba en la vía, haciéndoles una mueca cariñosa y lanzándoles sus peculiares flores: “Adiós mi terroncito de azúcar, mi conservita de papelón, ¿cómo está mi niña? Más linda que Irene Sáez, más bonita que Pilín León, más hermosa que Susana Duijm, ¿va a llevar el periódico? Yo estoy muy bien, fuerte como Sansón, y güiri, güiri, güiri”.

El Socio nos decía que, si queríamos estar fuerte como él, teníamos que tomar “merengada de granzón” para poder mover los carros y los postes del alumbrado del pueblo.

El popular Socio gozó del cariño de todos los habitantes, por cuanto él se lo supo ganar con su comportamiento jovial y respetuoso.

Si cerramos los ojos, veremos al socio recorrer de nuevo la calle Comercio y escucharemos “güiri, güiri, güiri”.