Viacrucis en Guarenas

Catorce estaciones, un camino de arte y redención: En la Catedral de Nuestra Señora de Copacabana, hay un tesoro que muchos miran sin detenerse, un legado que muchos pasan por alto, como si fuese parte natural de sus muros. Sin embargo, lo que allí descansa es un legado artístico y espiritual de un valor incalculable, capaz de conmover el alma de la feligresía: El Viacrucis de Guarenas.

La historia se remonta a enero de 1954, cuando un fervor colectivo encendió el proyecto de transformar el templo en un recinto de majestuosa arquitectura y profunda significación. El padre Argentino Sabena, junto a veintidós distinguidos ciudadanos, y con el respaldo de toda la comunidad, conformaron la Junta Pro Templo y emprendieron las gestiones para cristalizar este anhelo.

Durante tres años, arquitectos y artistas se sumaron a esta labor, avanzando con pasos firmes en la renovación del templo. Pero hubo un desafío que parecía inalcanzable, un plazo que rozaba lo imposible, y que solo alguien con temple y fe podía aceptar: Ornamentar de forma sublime las paredes del templo en menos de un año.

Fue entonces cuando un artista asumió el reto: Giuseppe Calvi, nacido en Milán en 1895, socio honorario de la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal.

Calvi fue convocado por la Junta Pro Templo para plasmar el Viacrucis, asumiendo la tarea con la fuerza de su talento y la disciplina de su oficio. En solo diez meses logró lo que parecía imposible: catorce lienzos al óleo que narran, estación por estación, el camino de Jesús hacia el Calvario.

Estación I: Jesús es condenado a muerte.
Estación I: Jesús es condenado a muerte.

Sus magistrales pinceladas no solo decoran las paredes de la Catedral, sino que las transfiguran en un sendero espiritual de contemplación. Cada cuadro es un umbral hacia el misterio; escenas que respiran dolor, entrega y esperanza. Desde el pretorio hasta la sepultura, el Viacrucis se despliega con solemnidad y belleza.

Estación II: Jesús carga la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación II: Jesús carga la cruz. Viacrucis en Guarenas.

A partir de ahora, cuando entremos en la Catedral de Guarenas, será imposible ignorar estas obras, que nos invitan a detenernos frente a ellas, a perder la mirada en sus trazos profundos y dejar que la inspiración del artista nos transporte a ese camino del sacrificio aceptado para la redención de la humanidad.

Las paredes de la Catedral de Guarenas y sus óleos son un testimonio de fe, arte y memoria.

Estación III: Jesús cae por primera vez.
Estación III: Jesús cae por primera vez.
Estación IV: Jesús encuentra a su madre.
Estación IV: Jesús encuentra a su madre.
Estación V: Simón de Cirene ayuda a llevar la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación V: Simón de Cirene ayuda a llevar la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación VI: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Estación VI: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Estación VII: Jesús cae por segunda vez.
Estación VII: Jesús cae por segunda vez.
Estación VIII: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
Estación VIII: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
Estación IX: Jesús cae por tercera vez.
Estación IX: Jesús cae por tercera vez.
Estación X: Jesús es despojado de sus vestiduras. Viacrucis en Guarenas.
Estación X: Jesús es despojado de sus vestiduras. Viacrucis en Guarenas.
Estación XI: Jesús es clavado en la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación XI: Jesús es clavado en la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación XII: Jesús muere en la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación XII: Jesús muere en la cruz. Viacrucis en Guarenas.
Estación XIII: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre.
Estación XIII: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre.
Estación XIV: Jesús es sepultado en el sepulcro.
Estación XIV: Jesús es sepultado en el sepulcro.

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