Historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas

Nuestra Señora de Copacabana, patrona de Guarenas. Origen de la imagen y de la advocación en sí misma. Conozcamos la historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas.

La veneración a Nuestra Señora de Copacabana se inició en Caracas a finales del siglo XVI.

En el año 1580, los caraqueños sufrían las consecuencias de aquella terrible epidemia de la viruela. Por ello, erigieron una capilla que consagraron a San Pablo, el primer ermitaño, nombrándolo protector de Caracas ante este terrible mal.

Fachada y campanario de la Ermita de San Pablo, construida en 1580. En este templo estuvo una imagen de la Virgen de Copacabana, la cual se extravió después de su demolición en 1880 por el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco para construir el Teatro Municipal de Caracas.
Fachada y campanario de la Ermita de San Pablo, construida en 1580. En este templo estuvo una imagen de la Virgen de Copacabana, la cual se extravió después de su demolición en 1880 por el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco para construir el Teatro Municipal de Caracas.

A inicios de la década de 1590, se escuchaban en Caracas las historias de fe, devoción y milagros de la Virgen Candelaria de Copacaguanas, la cual había sido entronizada en el año 1583 en este pueblo situado a orillas del lago Titicaca del Alto Perú, hoy Bolivia.

Virgen Candelaria de Copacabana, tallada por el inca Francisco Tito Yupanki, entronizada en 1583 en la Basílica de Copacabana, Bolivia.
Virgen Candelaria de Copacabana, tallada por el inca Francisco Tito Yupanki, entronizada en 1583 en la Basílica de Copacabana, Bolivia.

Es así, como en el año 1596 se recibe en Caracas y proveniente del Alto Perú una imagen de la Virgen de Copacabana tallada en cedro, la cual fue entronizada en el altar mayor de la Ermita de San Pablo.

Fue el Obispo Fray Antonio de Alcega quien publicó un edicto con los milagros de la Virgen de Copacabana y oficializó su culto en el año 1607, momento en el cual se experimentaba una pavorosa sequía en Venezuela, la cual hizo desaparecer cultivos y acabó con muchos de los animales.

La Virgen de Copacabana era llevada en procesión desde la Ermita de San Pablo hasta la iglesia parroquial, sitio de la hoy Catedral de Caracas, mientras el pueblo clamaba por la lluvia. Dos días duraba la adoración a la Virgen, para luego regresar con igual culto a la Capilla de San Pablo.

El pueblo desbordado de fe, agradecía a la Virgen de Copacabana cuando comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia justo antes que su imagen retornara a la Ermita de San Pablo, momento en el cual se debía apresurar el paso de la procesión.

De ahí proviene el ya olvidado refrán: “Corre más que la Copacabana”.

Posteriormente y a partir de 1617, el Obispo Gonzalo de Angulo continuó propagando el culto.

Incluso, el Gobernador Francisco de la Hoz Berrio era muy devoto de la Virgen de Copacabana. Por ello, en 1618 le ordenó al Ayuntamiento de Caracas que la nombrara como “Abogada de las Lluvias”, y que cada año cuando la sequía hostigara al pueblo fijara un día para su procesión.

La Virgen de Copacabana salió en procesión en Caracas por más de dos siglos, teniéndose evidencia escrita de su última procesión en 1841. Además, fue la primera mediadora celestial en Caracas, ya que antes de ella se había seguido la tradición patriarcal de nombrar solo a santos como protectores de la ciudad.

En 1880, la Ermita de San Pablo fue demolida para construir el Teatro Guzmán Blanco, hoy Teatro Municipal de Caracas, extraviándose la imagen de la Virgen de Copacabana.

Fechado en 1770, existe un pequeño grabado en madera a tres piezas de José Sebastián Picabea, quien fuera dorador de madera en Caracas, donde nos muestra cómo era la estatuilla de Nuestra Señora de Copacabana que se veneraba en la Capilla de San Pablo.

Nuestra Señora de Copacabana de la Ermita de San Pablo en Caracas. Pintura en madera de José Sebastián Picabea, año 1770, mostrando como era la estatuilla. Inscripción superior: “V. R. de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana, sita en la iglesia parroquial de San Pablo de la ciudad de Caracas”. Inscripción inferior: “Especial abogada de las lluvias: Ave María”. Fotografía cortesía de Tarim Susana Gois.
Nuestra Señora de Copacabana de la Ermita de San Pablo en Caracas. Pintura en madera de José Sebastián Picabea, año 1770, mostrando como era la estatuilla. Inscripción superior: “V. R. de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana, sita en la iglesia parroquial de San Pablo de la ciudad de Caracas”. Inscripción inferior: “Especial abogada de las lluvias: Ave María”. Fotografía cortesía de Tarim Susana Gois.

Midiendo aproximadamente 20 cm de altura, estaba recubierta de oro y piedras preciosas, ostentando una corona de oro y reposando en un trono que formaba parte del sagrario ubicado en el altar mayor de la Capilla de San Pablo.

En la inscripción superior de este grabado se lee “V. R. de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana, sita en la iglesia parroquial de San Pablo de la ciudad de Caracas”; mientras que en su inscripción inferior dice “Especial abogada de las lluvias: Ave María”.

Nuestra Señora de Copacabana de la Ermita de San Pablo en Caracas. Pintura en madera de José Sebastián Picabea, año 1770, mostrando como era la estatuilla. Inscripción superior: “V. R. de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana, sita en la iglesia parroquial de San Pablo de la ciudad de Caracas”. Inscripción inferior: “Especial abogada de las lluvias: Ave María”. Fotografía cortesía de Tarim Susana Gois.
Nuestra Señora de Copacabana de la Ermita de San Pablo en Caracas. Pintura en madera de José Sebastián Picabea, año 1770, mostrando como era la estatuilla. Inscripción superior: “V. R. de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Copacabana, sita en la iglesia parroquial de San Pablo de la ciudad de Caracas”. Inscripción inferior: “Especial abogada de las lluvias: Ave María”. Fotografía cortesía de Tarim Susana Gois.

A diferencia de la iconografía boliviana, esta imagen no llevaba en brazos al Niño Jesús ni portaba una vela.

Pero mucho antes de su desaparición durante la demolición de la Ermita de San Pablo en 1880, fueron precisamente el gobernador Francisco de la Hoz Berrio y el obispo Gonzalo de Angulo, quienes en 1621 dieron mandato al capitán Pedro Gutiérrez de Lugo y al padre Gabriel de Mendoza para fundar el pueblo de indios Huerenas bajo la protección de Nuestra Señora de Copacaguan.

Cinco años más tarde, en encomienda de objetos litúrgicos para el recién fundado pueblo, se recibió en 1626 la imagen de Nuestra Señora de Copacabana que hoy veneramos en la Catedral de Guarenas.

Imagen de Nuestra Señora de Copacabana con sus antiguas tinturas. Guarenas, década de 1970.
Imagen de Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas con sus antiguas tinturas.

Como parte de la la historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas, se tiene evidencia de la existencia de esta imagen en la Iglesia de Guarenas desde el año 1640, según inventario de objetos litúrgicos de ese año que reposa en la Arquidiócesis de Caracas.

La imagen de la Virgen de Copacabana de Guarenas es muy semejante a la que se veneraba en la Capilla de San Pablo. Así lo dejó saber el Obispo Mariano Martí, quien en su visita pastoral a Guarenas el 23 de marzo de 1784 dejó asentado que la imagen de la virgen venerada en Guarenas se asemejaba a la que para ese entonces se veneraba en la Ermita de San Pablo en Caracas.

Es así como para el primer tercio del siglo XVIII se veneraban ambas imágenes de la Virgen de Copacabana, una en la Capilla de San Pablo en Caracas y otra en la iglesia del recién fundado pueblo de Guarenas.

Nuestra Patrona es una talla de cedro, muy menudita y de dieciséis centímetros de alto. Su figura la apreciamos de pie, con las manos cruzadas a la altura del pecho, descansando sobre un copón con una media luna horizontal y rodeada por un limbo dorado que le otorga gran esplendor. En su peana lleva grabado el año 1626.

Imagen de Nuestra Señora de Copacabana. Guarenas, década de 1970.
historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas

Por más de tres siglos la Virgen de Copacabana de Guarenas estuvo cubierta por mantos de color azul, elaborados en tafetán, con alegorías de flores y perlas, con bordados de hilo dorado.

Para la década de 1970, el párroco Argentino Sabena ordenó la evaluación del estado de la imagen. Entre otros aspectos, le fue recomendado retirar el manto, ya que los ácidos acético y fórmico usados en las tinturas de la tela dañaban paulatinamente la madera de la estatuilla.

Nuestra Señora de Copacabana, ataviada con manto de tafetán y su madera de cedro sin baño de oro. Guarenas, década de 1970.
Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas, ataviada con manto de tafetán y su madera de cedro sin baño de oro.

A inicios del nuevo milenio, la imagen comenzaba a evidenciar deterioro, en especial la cabeza y rostro de la Virgen.

Imagen de Nuestra Señora de Copacabana. Detalle de daño natural en el rostro de la Virgen. Guarenas, década de 1970.
Imagen de Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas. Detalle de daño natural en el rostro de la Virgen. Guarenas, década de 1970.

Muchas guareneras donaron collares, zarcillos y anillos, los cuales se fundieron para bañar en oro la imagen y peana de la Virgen, protegiendo así la madera de agentes externos.

Imagen de Nuestra Señora de Copacabana justo después de ser bañada en oro para preservar su madera. Se destaca la ausencia de la corona de la Virgen. Guarenas, año 1982.
Imagen de Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas justo después de ser bañada en oro para preservar su madera.

Y para evitar el deterioro que producen los rayos solares, comenzó a salir en procesión una réplica de mayor tamaño.

Réplica de mayor tamaño de Nuestra Señora de Copacabana. Catedral de Guarenas, año 2020.
Réplica de mayor tamaño de Nuestra Señora de Copacabana. Catedral de Guarenas, año 2020.

La historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas está llena de tradición y fe.


Video: Nuestra Señora de Copacabana de Guarenas. Historia de la Imagen y Advocación