El 11 de diciembre de 2020 amaneció como un día de gracia para Guarenas. Aquel día, los hijos de esta tierra recibieron con honda alegría la noticia del nombramiento de su segundo obispo diocesano, el Excelentísimo Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla (†), cuya figura ya era conocida por su entrega pastoral y su corazón profundamente mariano.
La designación llegó desde Roma, otorgada por el Papa Francisco (†), quien al mismo tiempo aceptó la renuncia presentada por Monseñor Gustavo García Naranjo, al cumplirse el límite de edad de 75 años establecido por el Código de Derecho Canónico. Así, en un gesto de continuidad y esperanza, la Iglesia confiaba nuevamente a Guarenas un pastor para guiar su camino y custodiar su fe.
Monseñor Tulio Ramírez nació en Caracas el 28 de febrero de 1960.
En su infancia, la vida familiar lo llevó al Municipio Naguanagua del Estado Carabobo, donde cursó sus estudios de primaria y secundaria, sembrando allí las primeras raíces de su vocación.
Su camino formativo comenzó en el Seminario Menor de Valencia, continuando en el Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima de Caracas. Más tarde, se perfeccionó en el Seminario Conciliar San Ildefonso de Toledo, en España, donde obtuvo el bachillerato en Sagrada Teología.
En esa misma tierra toledana recibió el diaconado de manos del Cardenal Marcelo González, el 18 de diciembre de 1983, acontecimiento que marcó su primera consagración al servicio de la Iglesia.
Regresó luego a Venezuela para recibir la ordenación sacerdotal en Valencia, conferida por Monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez el 5 de agosto de 1984, fecha que selló definitivamente su entrega pastoral.
Movido por un profundo deseo de servir con mayor sabiduría, emprendió estudios de Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo la licenciatura en 1996, consolidando así la dimensión jurídica y doctrinal de su ministerio.
En la Arquidiócesis de Valencia, su ministerio pastoral floreció en diversas comunidades que marcaron profundamente su vida sacerdotal. Fue párroco de Nuestra Señora del Carmen en Miranda, de San Diego de Alcalá en San Diego, de Nuestra Señora de Begoña en Naguanagua y de San Agustín en Guacara, acompañando a cada pueblo con una cercanía que dejaba huella y con una entrega que hacía de cada parroquia un hogar espiritual.
Su vocación por la enseñanza lo llevó a compartir su sabiduría como profesor del Seminario Mayor Arquidiocesano Nuestra Señora del Socorro, formando a nuevas generaciones de sacerdotes con la serenidad y la firmeza que lo caracterizaban.
A la par, su profundo sentido de justicia y servicio lo condujo a desempeñarse como juez del Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano, y más tarde como vicario general de la Arquidiócesis Metropolitana de Valencia, además de moderador de la curia diocesana, roles en los que su prudencia, su claridad y su espíritu pastoral se hicieron guía para toda la Iglesia local.
El 4 de abril de 2012, en un gesto de profunda confianza, el Papa Benedicto XVI lo llamó al orden del episcopado, nombrándolo Obispo Titular de Ausuccura, antigua sede cargada de memoria cristiana, y Obispo Auxiliar de Caracas. Aquel llamado encontró su plenitud el 8 de julio de ese mismo año, cuando recibió la ordenación episcopal en la Catedral Metropolitana de Caracas.
En la capital, su servicio se extendió con dedicación ejemplar al asumir también la misión de Vicario General de la Arquidiócesis de Caracas, acompañando la vida pastoral de la Iglesia con prudencia, firmeza y un corazón siempre dispuesto a servir.
Tras su nombramiento del 11 de diciembre de 2020, Monseñor Tulio Ramírez tomó posesión de la Sede Episcopal de Guarenas el 6 de febrero de 2021, iniciando oficialmente su ministerio como obispo diocesano. A partir de ese día, su vida se entrelazó con la de las numerosas comunidades que conforman esta extensa diócesis mirandina, un territorio que abarca ocho municipios, desde Guarenas hasta Cúpira en Barlovento.
Con un corazón profundamente pastoral, se dedicó a recorrer y acompañar cada rincón de la diócesis, atento a las necesidades espirituales de su pueblo. Fue un hombre especialmente preocupado por el fomento de vocaciones, la formación de nuevos sacerdotes y el impulso de los movimientos apostólicos, consciente de que la vitalidad de la Iglesia nace de la fe viva de sus comunidades. Asimismo, puso particular empeño en fortalecer la catequesis en los sectores populares, convencido de que allí germina la semilla que sostiene la esperanza cristiana.
Fue presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación de la Conferencia Episcopal Venezolana y director de Programación de Radio María Venezuela, llevando la voz de la Iglesia a miles de hogares con un ardor evangelizador que siempre lo caracterizó.
Sin embargo, entre todas sus obras, Monseñor Tulio Ramírez Padilla será recordado con especial veneración por su incansable y contagiosa entrega como vicepostulador de la causa de beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, misión que abrazó con una fe luminosa y una perseverancia que inspiraba a quienes lo acompañaban, hasta ver coronado este anhelo el 19 de octubre de 2025.
A ello se suma un gesto histórico para Guarenas: fue él quien impulsó y obtuvo en 2026 la aprobación de la Santa Sede para la Coronación Canónica de nuestra santa patrona diocesana, Nuestra Señora de Copacabana, un acontecimiento que reafirma la identidad mariana de este pueblo.
Monseñor Tulio Ramírez llevaba en su sangre una herencia de valentía y servicio. Era sobrino del presbítero Luis María Padilla Rivas (†), capellán de la base naval de Puerto Cabello, recordado como el héroe del Porteñazo. Su figura quedó inmortalizada en aquella célebre fotografía donde sostiene a un soldado herido en medio de la violenta sublevación militar y civil del 2 de junio de 1962, imagen que aún hoy conmueve por la fuerza del gesto sacerdotal: un hombre de Dios abrazando la fragilidad humana en pleno caos.
Tras un delicado estado de salud, marcado por un cáncer hepático avanzado y agravado por una infección respiratoria recurrente, Monseñor Tulio Ramírez entregó su alma al Señor el 12 de agosto de 2026, a las 9:20 a.m., en el Centro Médico de Caracas, en San Bernardino.
Campanario Urbano guarda en su memoria el rostro amable y cercano de Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla; un pastor entregado sin reservas a la misión de la fe cristiana, carismático, de profunda empatía y siempre atento a los más necesitados. Su presencia dejó una huella que no se borra: un referente cuya labor permanecerá inalterable en Guarenas, Guatire y Barlovento, como un eco de bondad que seguirá acompañando a estas tierras mucho más allá de su tiempo entre nosotros.
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Administrador del sitio web campanariourbano.com y sus redes sociales, experto en sistemas informáticos, apasionado numismático y filatelista, amante del vino, investigador de la historia de Guarenas y escritor de relatos históricos.

