Corte del Olivo en Guarenas

En la noche del Viernes de Concilio, se ha realizado desde 1903 una de las tradiciones más arraigadas del pueblo: El corte del olivo en Guarenas.

Sus ramas serán colocadas junto a la imagen de Jesús en el Huerto durante la procesión del Domingo de Ramos, conmemorando así a Jesús orando mientras era tentado por el demonio en forma de serpiente.

En la Guarenas de los años 50, los señores Domingo Martínez, Leoncio Campos, Juan Aponte, Manuel Antonio Muro, entre otros, se reunían a finales de enero en el bar de la calle Páez, propiedad del Señor Amador Quiñones, conocido como el “Rincón de los Viejos”. Ahí, ellos realizaban los preparativos para el tradicional corte del olivo en Guarenas.

Ellos adquirían hojas de la planta llamada “guaco”, así como botellas de aguardiente de caña dulce.

Con esos simples ingredientes, entre cuentos y risas, ellos preparaban una bebida que dejarían añejar por dos meses hasta tomar un color verdoso, el famoso “guaco”.

El Viernes de Concilio, en horas de la noche, con lámparas de kerosene y machetes en mano, ellos partían en grupo por el paso del Río Guarenas, saltando de piedra en piedra.

Así llegaban al cerro, en donde procedían a elegir al olivo perfecto. Colocaban una cruz de palma en el tronco del olivo y bajo sus ramas ellos rezaban, tal como lo hizo Jesús en el Monte de Getsemaní.

Luego disfrutaban de una suculenta y abundante ensalada de sardinas, tomates, lechuga, cebolla, pepino y huevos. Y por supuesto, bebían guaco.

Finalmente, procedían a cortar un gajo del olivo.

De regreso al pueblo y con la rama del olivo al hombro, los promeseros llegaban al Pueblo Arriba y presentaban al Santo el gajo cortado, para luego ir a la puerta de la Iglesia donde los esperaba el párroco, quien les daba la bendición y los acompañaba con un trago de guaco.

A través de los años se ha conservado esta costumbre en Guarenas, encargándose posteriormente los señores Ramón Gómez, Musiú Bravo, Felipe Armas y Gerardo Marrero

La tradición se ha mantenido viva, incorporando un grupo numeroso de coterráneos, entre ellos Rafael (coco) Toro, Carlos Muro, Pablo Guía, Cruz Dolores Correa, Gabriel Alviárez, Felipe Correa, entre otros.

Con el pasar de los años, muchas familias se motivaron a sembrar en el patio de sus casas una mata de olivo con la idea de ofrecerlas para el corte.

Los promeseros visitarían ahora las casas del pueblo para el corte del olivo, siendo cada vez más los guareneros fieles a la tradición.


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