La Parranda de San Pedro – Una Línea Sucesoral de Fe y Apego en Guarenas

Ha llegado la fecha, cuando la labor cesa y la noria del trapiche se detiene. Es día de júbilo en la hacienda. Los esclavos se preparan porque este día será de agradecimiento y fiesta. Saldrán en comparsa, con sus atuendos de respeto: Levita, pumpá, pañuelo y cotizas.

Es un día de promesa, en el que deben pagar al Santo Patriarca, tal como lo expresa la leyenda que da origen a esta tradición:

“María Ignacia, esclava de una hacienda de caña dulce ubicada en el Cantón de Guarenas, le pidió a San Pedro Apóstol que intercediera por la sanación de su hija Rosa Ignacia, quien padecía de una fiebre muy alta, y si él le concedía el milagro ella le prometía salir a bailar y cantarle cada año el día de su santoral. Pasaron los días de aquella súplica y el milagro se hizo. Maria Ignacia, cumplió su promesa en compañía de los esclavos, bailando y cantándole cada 29 de junio a la imagen de su devoción. Al morir Maria Ignacia, su esposo continuó con la promesa, vistiéndose cada año con las ropas de ella, abultando su abdomen para simular su embarazo, llevando en brazos una muñeca de trapo que representaba a Rosa Ignacia y saliendo junto a sus hijos a bailar y a cantarle a San Pedro. Pasaron décadas, y los esclavos continuaron pagando la promesa cada 29 de junio”.

Mucho tiempo después, en el año 1937, en la Hacienda Trapichito de Guarenas, Norberto Blanco, empedernido cultor, ya postrado en su lecho de enfermo, le dice con lágrimas en los ojos a su amigo Antonio Núñez:

Compadre le entregó la parranda, el cuatro y las maracas, quiero que Jesús María Aponte y Leoncio Martínez se encarguen del santo para que todos los 29 de junio se siga escuchando el parrandón, porque yo me marcho”.

Norberto Blanco junto a sus hijos, cultor de la Parranda de San Pedro de Guarenas hasta el año 1937
Norberto Blanco junto a sus hijos, cultor de la Parranda de San Pedro de Guarenas hasta el año 1937

Antonio Núñez cumplió con orgullo y a cabalidad la palabra depositada por él, a quien fuera su mejor amigo. Es Antonio Núñez, guarenero de pura cepa, cultor por 50 años, quien llevó la Parranda de San Pedro a distintos escenarios, hasta el final de sus días cuando le pidió a su hijo que continuara la tradición.

Antonio Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro, Guarenas, año 1979
Antonio Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro, Guarenas, año 1979

Pablo Núñez es quien mantiene actualmente la Parranda de San Pedro de Guarenas, como línea sucesoral de fe y apego por nuestra tradición.

Pablo Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro de Guarenas, año 2000
Pablo Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro de Guarenas, año 2000

Esta festividad popular y religiosa, fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 5 de diciembre de 2013.

Cada 29 de junio, Maria Ignacia, tucusitos y sampedreños recorren las calles de Guarenas, visitando la Catedral Nuestra Señora de La Copacabana, la Casa Parroquial y los hogares de los guareneros, llevando su canto y su baile, gracias a nuestros cultores que han mantenido esta tradición por más de un siglo.


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