Antonio Núñez

El semblante de un pueblo es el rostro de sus habitantes, sobre todo de aquellos personajes quienes a través de actividades, muy características, van dejando huellas indelebles.

Ellos van quedando plasmados en la historia de sus pueblos, por su amor, empeño y disciplina en transmitir aquello que consideraron digno y valioso de legar a las siguientes generaciones.

Cuando nos acercamos a una de las mayores celebraciones de la Iglesia Católica: La Solemnidad de San Pedro y San Pablo, nos viene de inmediato a la mente la Parranda de San Pedro, y con ella, a uno de sus máximos exponentes en Guarenas: Antonio Núñez.

Antonio Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro, Guarenas, año 1979
Antonio Núñez, cultor de la Parranda de San Pedro, Guarenas, año 1979

Es Antonio Núñez, guarenero de pura cepa, cultor por 50 años, quien llevó la Parranda de San Pedro de Guarenas a distintos escenarios.  

Nacido el cinco de julio de 1901 en la Hacienda El Carmen (Ciudad de Los Muchachos), bautizado como Antonio María Núñez; se dedicaría a las labores propias de la actividad agrícola, bagazeando la caña dulce una vez que el trapiche había extraído el sublime jugo. Años más tarde, se dedicaría al trabajo ennoblecedor de la construcción. Fue hombre de familia, de profunda fe cristiana y devoción por el Santo Patriarca.

Antonio Núñez, La Parranda de San Pedro, calle 5 de julio, Guarenas, año 1979
Antonio Núñez, La Parranda de San Pedro, calle 5 de julio, Guarenas, año 1979

Su fervor a San Pedro Apóstol, a quien le pagaba promesa por su intercesión, así como su amistad y lealtad hacia su compadre Norberto Blanco, quedaron estampados en 1937 cuando le fue legado de este último La Parranda de San Pedro de Guarenas, como palabra de compromiso en continuar con la tradición.

Antonio Núñez se dedicó por cinco décadas en mantener esta festividad popular y religiosa, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, honrando tan hermosa tradición que le fue heredada; apegado a los orígenes de la misma, llevando su canto y su baile a las calles de Guarenas. En 1980, Antonio Núñez legaría la tradición a su hijo Pablo Núñez.

Antonio Núñez partió el cinco de febrero de 1987, dejando para los sanpedreños y guareneros los más hermosos versos que a bien supo improvisar.

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