Ingenios de Trapiche

Los ingenios de trapiche de Guarenas y Guatire no solo mantuvieron la economía local, sino también influyeron en las condiciones sociales y geográficas de la zona.

Además de representar en sí mismos una fuente productiva, los ingenios de trapiche fueron también base fundamental de la organización social de los guareneros y guatireños, así como un factor clave de la ocupación territorial de nuestros pueblos.

Venezuela se autoabastecía gracias a su importante producción agrícola, y solamente el excedente de su producción se destinaba a la exportación. Pero el petróleo sustituyó a la caña de azúcar, al café y al cacao, pasando a ser este hidrocarburo el principal producto de exportación para la tercera década del siglo XX.

El cantón de Guarenas tuvo un número importante de ingenios de trapiche bajo la tutela de haciendas dedicadas al cultivo y procesamiento de la caña dulce, para obtener como producto final la melaza y el papelón.

Se conocían como haciendas de caña, ingenios de trapiche, o simplemente trapiches. Tenían en su construcción un área destinada a la actividad papelonera y otra parte relacionada al área residencial.

El área residencial era identificada como la “casa grande”, o simplemente la “casona”, conformada por los aposentos del propietario y su familia, así como por la cocina, comedor y espacios sociales.

La casa grande debía estar en el altozano, enalteciendo así su valor y majestuosidad, además de permitir desde la colina una vista estratégica de la propiedad. Desde la casona se podía contemplar la floresta que conformaba la hacienda. Y es que el paisaje de Guarenas no estaba solo limitado a un cañaveral, sino también conformado por extensas arboledas.

Las casonas de Guarenas, con sus inmensas pilastras y paredes amuralladas representaban imponentes fortines de inigualable belleza. Yo recuerdo aquellas casonas cuyos tejados de arcilla roja alguna vez engalanaron estos predios productivos, con sus protectores aleros, sus altos ventanales y majestuosos portales de grandes arcadas.

Casona de la Hacienda La Concepción
Casa grande de la Hacienda La Concepción, sitio de la actual Iglesia Nuestra Señora de Coromoto, Guarenas
Casa Grande de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000
Casa Grande de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000

Por su parte, en el área productiva de la hacienda de caña, encontrábamos un conjunto al que se le llamaba “ingenio”. Aquí ocurría toda la actividad de procesamiento, y estaba conformada por las siguientes siete estructuras:

1.- Acequia: Canal que conducía el agua y brindaba la fuerza mecánica del ingenio. En Guarenas, las haciendas La Concepción y Casarapa dejaban ver estupendas acequias tipo acueducto romano.

Noria y acequia de la Hacienda La Concepción
Acequia de la Hacienda La Concepción, Guarenas, año 1971
Acequia y noria de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000
Acequia y Noria de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000

2.- Noria: Movida por fuerza hidráulica, transmitiendo esta energía a través de su eje. Algunas de estas norias engalanan hoy en día parques y plazoletas de Guarenas.

Noria de la Hacienda San Pedro.
Noria de la Hacienda San Pedro, Guarenas, año 1979.
Noria de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000
Noria de la Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000
Noria y acequia de la Hacienda La Concepción
Noria de la Hacienda La Concepción, año 1973

3.- Trapiche: Ubicado en la “casa de molienda”; era el molino encargado de prensar la caña para extraer su jugo. La fuerza mecánica era transmitida al trapiche a través de una serie de engranajes en el eje de la noria. El bagazo de la caña era utilizado como combustible para el horno.

Ruinas de la Sala de Molienda, Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000
Ruinas de la Casa de Molienda, Hacienda Casarapa, Guarenas, Año 2000

4.- Sala de calderas: Ubicada al lado de la casa de molienda. Aquí se hervía el jugo de caña en diferentes pailas y vasijas de arcilla. La sala de calderas tenía un torreón cuyo capitel era muy representativo de la hacienda. El torreón era lo suficientemente alto para expulsar el humo del bagazo ardiente.

Trapiche de la Hacienda Maturín, actual Zona Industrial.
Sala de Calderas, Hacienda Maturín, actual Zona Industrial, Guarenas, año 1979
Torreón del Trapiche Hacienda Casarapa
Torreón de la sala de calderas, Hacienda Casarapa, Guarenas, año 2000.
Hacienda El Cercado
Torreón de la sala de caderas, Hacienda El Cercado, Guarenas, año 1979
Torreón de la Hacienda Trapichito (actual Urb. El Torreón)
Torreón de la Hacienda Trapichito (actual Urb. El Torreón), Guarenas, año 1979

5.- Sala de hormas: Aquí se vertía la melaza en moldes cilíndricos o rectangulares fabricados en madera o metal, para dejarla enfriar y solidificar.

6.- Galpón: Sitio amplio y ventilado para el almacenamiento y dispenso del papelón.

Trapiche Hacienda Casarapa
Galpón de la Hacienda Casarapa, Guarenas, año 1979

7.- Alambique: La producción de aguardiente de caña en los ingenios de trapiche era también parte de la actividad económica. El jugo de caña se dejaba fermentar. Luego en el alambique era hervido, evaporado y condensado, con lo cual se lograba su destilación y purificación. Finalmente era almacenado en barricas para su añejo.

Para aquella época, un ingenio de trapiche requería un conocimiento tecnológico y una pericia artesanal. Pero también, era necesario poseer destreza en el cultivo de la caña de azúcar.

El cultivo de la caña dulce se realizaba en suelos de nuestro cantón de Guarenas, cuya fertilidad era excepcional. La siembra de caña de azúcar demandaba suelos profundos, debido a sus raíces de medio metro. Además, la caña dulce requiere de mucha agua para su riego, lo cual era logrado gracias a las numerosas riveras existentes en Guarenas.

La preparación del suelo era de intenso trabajo, pues requería ser nivelado, también subsolado o aflojado para evitar su compactación, destruyendo terrones y permitiendo así que las raíces se afianzaran con la profundidad requerida. Es así como la tarea que más identificábamos de la labor agrícola era el labrado de la tierra, en donde haciendo uso de un arado se abrían los surcos antes de sembrar.

La faena del labrado requería dominar una pareja de bueyes de tiro, uncidos con un yugo, y arreándolos con una vara de caña dulce.

Estanislao García, agricultor de la Hacienda Maturín, Guarenas, Miranda, Venezuela
Estanislao García, agricultor de la Hacienda Maturín (hoy Zona Industrial), Guarenas, año 1942

El terreno se subdividía en espacios llamados “tablones” antes de proceder a su arado. Dentro de cada tablón se cosechaban cuadras de 100 varas cada una, plantándose en hileras muy derechas y en cortes de tres nudos, de los cuales saldría una planta nueva. La zafra azucarera podía durar hasta nueve meses, tiempo en el cual se obtendría la caña madura.

El alba era recibida con un guarapo reconfortante. Los jornaleros, machete en mano, se adentraban en el cañaveral, y con su canto daban inicio al corte de la caña. Era un trabajo noble y al mismo tiempo arduo.

De pronto, se veían aquellos cántaros de barro flotar sobre el cañaveral. Eran las mujeres que llevaban sobre sus cabezas el agua fresca para calmar la sed de los jornaleros.

Dentro de la casa de molienda, la caña era colocada en el trapiche o molino, el cual al girar prensaba la vara extrayendo el preciado jugo. El bagazo de la caña era amarrado en pacas para dejarlo secar, ya que luego sería utilizado en la sala de calderas para mantener el fuego vivo dentro del horno.

En la sala de calderas, el jugo de caña era hervido en la paila mayor, mezclado con cal para eliminar impurezas. Posteriormente, se vertía el jugo en vasijas de arcilla, donde continuaba ardiendo al horno, evaporándose y concentrándose en melaza.

Es de estas vasijas de arcilla de donde provenía aquel inconfundible olor de la melaza hirviente que se propagaba por toda la zona.

Vasija de arcilla para hervir el jugo de la caña de azúcar. Hacienda San Pedro, Guarenas, Década 1930
Vasija de arcilla para hervir el jugo de la caña de azúcar. Hacienda San Pedro, Guarenas, Década 1930. Cortesía Manuel Centeno.
Vasija de arcilla para hervir el jugo de la caña de azúcar. Hacienda San Pedro, Guarenas, Década 1930
Vasija de arcilla para hervir el jugo de la caña de azúcar. Hacienda San Pedro, Guarenas, Década 1930. Cortesía Manuel Centeno
VIDEO: Vasija de arcilla para hervir el jugo de la caña de azúcar. Hacienda San Pedro, Guarenas, Década 1930

Finalmente, en la sala de hormas, se vertía la melaza en moldes de madera con forma de piloncillo. Ahí se dejaban enfriar para luego retirar el papelón sólido y empacarlo en hoja de plátano. Años más tarde llegarían las hormas o gaveras metálicas con forma rectangular, con las cuales se empezó a producir la conocida panela de papelón.

Horma de papelón, madera, con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920
Horma de papelón en madera con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920
Horma de papelón, madera, con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920
Horma de papelón, madera, con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920
Horma de papelón, madera, con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920
Horma de papelón, madera, con forma de piloncillo, Hacienda la Concepción, Guarenas, Década 1920

Las haciendas de caña tenían una capilla como espacio sagrado y de uso común, tanto para propietarios como capataces y peones. Una vez al año, el día de la “botada”, se reunían todos en la capilla para asistir a la misa, orando por ese primer día de caña madura.

Posteriormente y con total solemnidad, todos visitaban la casa de molienda, donde el cura bendecía al ingenio de caña.

Entonces arrancaba la faena, con más ánimo que nunca, porque esa noche iba a ser de fiesta y batuque.

Cada hacienda rendía devoción a la bondad de un santo o a la Virgen María. En Guarenas podemos mencionar:

Hacienda San Pedro, tenía en su capilla a la imagen de San Pedro Apóstol, a quien la esclava María Ignacia bailara y cantara cada 29 de junio como tributo de promesa; misma imagen que es hoy venerada en la Catedral Nuestra Señora de La Copacabana.

San Pedro Apóstol, Catedral Nuestra Señora de La Copacabana, Guarenas.
San Pedro Apóstol, Catedral Nuestra Señora de La Copacabana, Guarenas.

Hacienda Casarapa, cuya devoción es hacia San Juan Apóstol, ante cuya imagen los jornaleros cantan y bailan al son del tambor en las vísperas del 24 de junio.

Hacienda El Carmen, sus propietarios y jornaleros fueron devotos de esta advocación de la Virgen María.

Torreón de la Hacienda El Carmen, Ciudad de los Muchachos
Torreón de la Hacienda El Carmen, Ciudad de los Muchachos, Guarenas, año 1979

Hacienda La Concepción, su propietario José Vicente Bello, y luego su hijo José María Bello González, se ampararon bajo la tutela de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen.

La fuerza de trabajo de las haciendas de caña estuvo originalmente conformada por esclavos. En 1854, al ser abolida la esclavitud en Venezuela por el General José Gregorio Monagas, la fuerza laboral de las haciendas pasó a estar representada por peones. A partir de ese momento, los dueños de haciendas debían pagar un salario a sus jornaleros.

Es así como nace la ficha en las haciendas, la cual representaba valores fraccionados, o reales, del peso venezolano de 1858.

Las haciendas acuñaban sus propias fichas para pagar a sus peones, y solo tenían valor intercambiable dentro de la misma hacienda. Por ello, las fichas siempre estaban identificadas con el nombre de la hacienda emisora. Los peones utilizaban estas fichas para adquirir productos en la pulpería de la propia hacienda. Esto los limitaba en la adquisición de sus víveres, por lo cual algunas pulperías del pueblo aceptaban estas fichas, para luego tener el comerciante redención en moneda oficial por parte del dueño de la hacienda. De esta manera, las fichas siempre se mantenían o volvían a la hacienda.

Ficha de la Hacienda Izcaragua de Guarenas, Reverso.
Ficha de la Hacienda Izcaragua de Guarenas, Reverso.
Ficha de la Hacienda Izcaragua de Guarenas, Anverso.
Ficha de la Hacienda Izcaragua de Guarenas, Anverso.

La ficha de las haciendas tuvo que ser redimida por moneda de curso legal, dejando de usarse en el año 1936 durante la presidencia de Eleazar Lopez Contreras.

Las haciendas de caña de Guarenas y Guatire mantuvieron la economía de la zona, dibujaron y delimitaron nuestra geografía, establecieron una estructura social y fueron sitio de origen de tradiciones religiosas y culturales.

Parranda de San Pedro
Parranda San Pedro, año 1979. Manifestación popular y religiosa, patrimonio inmaterial de la humanidad, originada en la Hacienda San Pedro de Guarenas
Fiesta de San Juan Bautista, Iglesia La Candelaria, Guarenas, Año 2005
Fiesta de San Juan Bautista, Iglesia La Candelaria, Guarenas, Año 2005. Festividad popular de la Hacienda Casarapa de Guarenas.

Publicación relacionada: Los Trapiches de Guarenas