El Ciruelar de Guarenas

La Guarenas de antaño puede ser descrita de muchas formas. Cada uno de nosotros guarda en su memoria afectiva las vivencias y sensaciones de aquel otrora pueblo. La Guarenas del primer tercio del siglo XX se dejaba percibir a través de los sentidos, teniendo en sus parajes algo especial que sus pobladores sabían aprovechar o disfrutar. Uno de esos sitios fue el ciruelar de Guarenas.

Guarenas era ese pueblo cuyo paisaje iluminaba nuestra mirada, en donde el canto de las aves y el correr de sus ríos embelesaban nuestros oídos, con sus característicos olores que exaltaban nuestro olfato y sus variados sabores que congeniaban con nuestro paladar. El ciruelar de Guarenas fue un sitio que avivaba nuestros sentidos.

En aquel pueblo agrícola la actividad ciruelera también estuvo presente, pues su tierra fértil y clima tropical eran propicios para cosechar esta jugosa y ácida fruta, que además de sabrosa tiene distintas propiedades curativas que nuestras abuelas conocían muy bien. Para calmar las afecciones estomacales, inflamaciones y erupciones era cosa común que nos dieran ciruela de huesito.

El ciruelar estaba ubicado en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas. Era un terreno grande cercado con alambre, el cual dejaba ver aquellos ramajes que parecían flotar sobre la tierra, mientras colgaban de ellos centenares de ciruelas.

El Ciruelar de Guarenas, el cual estuvo ubicado en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas, década de 1960. Al centro de cuclillas, el Señor Manuel González (1888-1973). Sus hijos, a la izquierda Pedro José (El Negro), al centro de pie Luis Antonio (Camaleón), a la derecha Juan José (Guerrillero). Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario Urbano.
El Ciruelar de Guarenas, el cual estuvo ubicado en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas, década de 1960. Al centro de cuclillas, el Señor Manuel González (1888-1973). Sus hijos, a la izquierda Pedro José (El Negro), al centro de pie Luis Antonio (Camaleón), a la derecha Juan José (Guerrillero). Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario Urbano.

Esas ciruelas de huesito eran la atracción de la muchachada de aquella época. Después de terminar las clases, los muchachos se iban a la Plazoleta del Pueblo Arriba, y luego de concluir sus juegos subían hasta llegar al ciruelar para comprar ahí la deliciosa fruta a un precio realmente económico, e incluso pudiendo recibir algunas gratis.

Nunca faltaban muchachos avivados que en lugar de visitar al ciruelar por su entrada principal al este, se iban hacia su lindero oeste para monearse en los arbustos más alejados y obtener algunas ciruelas, para luego bajar hacia Guacarapa.

Pero no podemos hablar del ciruelar sin recordar a su propietario: Don Manuel González, quien nació en Guarenas en 1888. Hijo de los también guareneros Manuel Ignacio González y Catalina Graterol de González.

Señor Manuel González (1888-1973), quien fuera dueño de la tejería y ciruelar que estuvieron ubicados en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas. Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario Urbano.
Señor Manuel González (1888-1973), quien fuera dueño de la tejería y ciruelar que estuvieron ubicados en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas. Fotografía restaurada y coloreada digitalmente por Campanario Urbano.

Don Manuel González se casó con la Srta. Julia Díaz, de cuya unión nacieron siete hijos: Margarita (†), Juan José (†), Manuel María (†), Luis Antonio (†), Cristina (†), Emma (†) y Pedro José (†).

El Señor Manuel González y su esposa Julia Díaz de González formaron una familia buena, sencilla y responsable.

Él cuidaba y celaba mucho a sus plantas de ciruela, siempre pendiente del estado de sus arbustos y de obtener la mejor de las cosechas.

Señora Julia Díaz de González (†), esposa del Señor Manuel González (1888-1973), quien fuera dueño de la tejería y ciruelar que estuvieron ubicados en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas.
Señora Julia Díaz de González (†), esposa del Señor Manuel González (1888-1973), quien fuera dueño de la tejería y ciruelar que estuvieron ubicados en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas.

El amor que Manuel González profesó por su trabajo lo heredó de su padre, Don Manuel Ignacio González, quien era alfarero de profesión.

Descendiente de inmigrantes canarios, el Señor Manuel Ignacio González tenía inicialmente en esa misma parcela una tejería, en cuyos hornos se cocinaron gran parte de las tejas que adornaron los techos de las casonas de Guarenas.

El Señor Manuel Ignacio le enseñó el oficio de alfarero a su hijo Manuel, quien con el pasar de los años heredó la parcela y tejería, continuando con esta labor para luego iniciar la siembra de ciruelas.

Es así como aquella parcela mantuvo por varias décadas su tonalidad rojiza, inicialmente por la arcilla vertida en el suelo de la tejería y luego por el rojo intenso de la fruta cosechada en el ciruelar.

Era costumbre ver a Manuel González caminar desde su casa, ubicada en la calle Ambrosio Plaza con calle Venezuela, hasta el ciruelar.

A la izquierda, lateral de la casa del Señor Manuel González (1888-1973), la cual estuvo ubicada en la esquina de las calles Ambrosio Plaza y Venezuela del Pueblo Arriba de Guarenas. El Señor Manuel González fue dueño de la tejería y ciruelar que estuvo ubicado en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas. Fotografía de Pablo Muro, año 1980.
A la izquierda, lateral de la casa del Señor Manuel González (1888-1973), la cual estuvo ubicada en la esquina de las calles Ambrosio Plaza y Venezuela del Pueblo Arriba de Guarenas. El Señor Manuel González fue dueño de la tejería y ciruelar que estuvo ubicado en los predios de la actual Urbanización El Calvario de Guarenas. Fotografía de Pablo Muro, año 1980.

Manuel González trabajó toda su vida con honestidad y sin fatiga, hasta que un día de 1973 mientras caminaba hacia el ciruelar para realizar su jornada diaria, su corazón decidió apagarse.

Don Manuel González es parte de la memoria histórica de Guarenas, y su ciruelar fue el dulce sabor de aquel pasado y de la infancia de muchos guareneros.