Devoción a Nuestra Señora de Copacabana

Hace 399 años, el 14 de febrero de 1621, fue fundada Guarenas como pueblo de reducción de indios bajo la doctrina católica y devoción a Nuestra Señora de Copacabana.

Para ello, y con la real cédula del Rey Felipe III, el Gobernador de Venezuela Don Francisco de La Hoz Berrío y el Obispo de Venezuela Fray Gonzalo de Angulo, designaron a Don Pedro José Gutiérrez de Lugo como juez poblador para los trámites civiles y al presbítero de Santiago de León y Vicario, Gabriel de Mendoza, para las diligencias eclesiásticas de la nueva población.

Guarenas, década de 1920. Se observa la Iglesia La Candelaria, así como las calles Urdaneta, Andrés Bello y Bermúdez. Al fondo en la montaña se observa la calle 5 de Julio en el "Cerro Colorado" y del lado derecho la Bajada Carabobo (calle Comercio) y la Bajada de Los Almendrones (calle Régulo Fránquiz).
Guarenas, década de 1910. Se observa la Iglesia La Candelaria, así como las calles Urdaneta, Andrés Bello y Bermúdez. Al fondo en la montaña se observa la calle 5 de Julio en el “Cerro Colorado” y del lado derecho la Bajada Carabobo (calle Comercio) y la Bajada de Los Almendrones (calle Régulo Fránquiz).

Desde entonces, los pobladores de Guarenas han venerado a Nuestra Señora de Copacabana, cuya imagen nos cubre con su manto milagroso desde su trono ornamentado por encima del altar mayor de la catedral consagrada a su nombre.

Marco en Bronce de la Virgen de La Copacabana, instalación de la obra, Conrado Vigni, año 1957
Marco en Bronce de la Virgen de Copacabana. Instalación de la obra de Conrado Vigni en el año 1959.
Marco y conjunto ornamental en Bronce de la Virgen de Copacabana. Elaborado por Conrado Vigni en el año 1957.
Marco y conjunto ornamental en bronce de la Virgen de Copacabana. Elaborado por Conrado Vigni en el año 1959.
Marco y conjunto ornamental en Bronce de la Virgen de Copacabana. elaborado por Conrado Vigni en 1957. En el altar mayor se observa el bajo relieve de "La Última Cena" en mármol de carrara del escultor Emilio Musso, año 1957.
Marco y conjunto ornamental en bronce de la Virgen de Copacabana. elaborado por Conrado Vigni en 1959. En el altar mayor se observa el bajo relieve de “La Última Cena” en mármol de carrara del escultor Emilio Musso, año 1958.

Ya son casi cuatro siglos en los cuales no ha decaído la fe hacia nuestra gloriosa Madre, sino que la devoción a Nuestra Señora de Copacabana se acrecienta y se palpa con mayor esplendor.

Grabado de Nuestra Señora de Copacabana, año 1913.
Grabado de Nuestra Señora de Copacabana, El Eco Guarenero, año 1913.

La Guarenas de antaño vivía con gran emoción las festividades de su patrona, comenzando con las novenas en vísperas de las fiestas. Todos los guareneros comentaban acerca de los preparativos para el 21 de noviembre. Con alegría se preparaban y disfrutaban de ese sentir pueblerino que se respiraba en las calles.

A inicios de noviembre las mujeres ya disponían de su nuevo vestido, mandado a coser especialmente para las fiestas patronales. Las más jóvenes llevarían hermosos vestidos blancos con impecables mantillas de encaje.

Por su parte, los hombres preparaban su mejor traje para la ocasión. El día de la fiesta lucirían su mejor corbata con inmejorable nudo, llevando sombrero para tan importante fecha.

Los guareneros de esa época pasada sabían muy bien como manifestar su alegría sin dejar de lado la solemnidad que la celebración mariana demandaba.

La Casa Parroquial era centro de agasajo para la importante comitiva que visitaba a Guarenas por el día de su patrona, encabezada por el arzobispo, quien impartiría a los fieles el Sacramento de la Confirmación.

Casa Parroquial de Guarenas
Casa Parroquial de Guarenas, año 1978.

Era día de oración, de veneración, pero sobre todo, era día de familia. La Plaza Bolívar era el lugar para celebrar y compartir. Durante muchos años en esa plaza, bajo un samán ubicado en el centro de la misma, y más tarde bajo la mirada del Libertador, los guareneros establecieron emocionantes tertulias mientras disfrutaban de las retretas y comían sabrosos dulces criollos.

Gracias a la imagen estática que comenzó a brindar la fotografía, hoy podemos contemplar las estampas de esa Guarenas durante sus fiestas patronales. La tecnología embargaba, y los guareneros comenzaron a adoptar nuevas costumbres, como lo era fotografiarse en la Plaza Bolívar.

Familia Muro Garmendia, Plaza Bolívar Guarenas, Año 1954
Familia Muro Garmendia, Plaza Bolívar de Guarenas, 21 de noviembre de 1954

Los medios impresos no eran ajenos a las manifestaciones de amor y devoción por nuestra Virgen. Leamos fragmentos del semanario “El Eco Guarenero” del veintiuno de noviembre de 1913, donde su director J. Bernabé Urbina dedicó un emotivo escrito a propósito de las fiestas por Nuestra Señora de Copacabana.

En este día de intenso regocijo para los que tenemos la dicha de haber nacido en el pedazo de suelo venezolano que el colonizador pobló con indios Guarenas y bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Copacabana”.

Semanario "El Eco Guarenero", edición 34, veintiuno de noviembre de 1913.
Semanario “El Eco Guarenero”, edición 34, veintiuno de noviembre de 1913.

Ataviase El Eco Guarenero con el retrato de la Santísima Virgen, nuestra excelsa Patrona, y consagra la presente edición a reproducir notas de ese himno que brota de todo corazón guarenero”.

“El Eco Guarenero, al asociarse al júbilo que reboza hoy todos los corazones de los hijos de Guarenas, presenta su respetuosa salutación al venerable Vicario de Valencia, Monseñor Arocha, quien trae delegación del ilustrísimo Arzobispo para administrar el Sacramento de la Confirmación, a Monseñor Godoy, antiguo Cura de la Parroquia.” El Eco Guarenero, 21 de noviembre de 1921, p. 1.


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